jueves, 11 de marzo de 2010

A TAMARA:

Bien pudo el mundo entero conjugarse contra mi dulce amor y mi ternura, y el odio infame y tiranía dura de todo su rigor contra mi amarse.
Bien pudo el tiempo rápido cebarse en la gracia y primor de su hermosura, para que cual si fuese llama impura pueda el fuego de amor en mí acabarse;
Bien pudo en fin la suerte vacilante, que eleva, abate, ensalza y atropella, alzarme o abatirme en un instante;
Que al mundo, al tiempo y a mi varias estrellas, más fino cada vez y mas constante, les diré: "Tamara es mía y yo soy de Ella".
Autor: A.F.A.C.

No hay comentarios:

Publicar un comentario